Comités de Defensa del Barrio
Press Release
“The road to hell is paved with good intentions,” dice un dicho en Ingles que se traduce básicamente a “El camino al infierno esta pavimentado con buenas intenciones.”
En la cultura norteamericana se pierde el enfoque en el colectivo. Para la cultura norteamericana el nombre de la persona es de suma importancia en las relaciones sociales mientras que para las culturas indigenas el circulo, el conjunto es el enfoque de la sociedad. Aun el que es elegido como vocero, solo puede hablar con el consentimiento del conjunto, el circulo de ancianos, y el circulo del pueblo.
Las buenas intenciones individuales no cuentan en la cultura
indígena si no están atadas en decision colectiva al bien del klan, la tribu,
la nación, o el pueblo. Un guerrero, por muy valiente que sea no puede hacer
decisiones individuales que la hacen mal al conjunto.
Por ejemplo ir a reunirse
con el ejercito y convertirse en “scout” para el enemigo no cuenta como un acto
de valor sino cómo una traición a su nación. No importa si en su mente el
guerrero piensa que eso es lo mejor para salvar su pellejo o aun sí piensa que
de esa manera lograra salvar a su familia y a su pueblo de la destrucción
masiva por el enemigo.
Sin embargo, en el proceso de la colonización europea, la
colectividad que nos mantuvo como pueblos originarios milenios de años se ha
fragmentado, aun si en los pueblos a lo largo del continente todavía quedan
residuos fuertes de esa colectividad, como es visto en los territorios Maya,
Purepecha, Quechua, y otras partes del continente.
Con el desplazo masivos de
comunidades indigenas hacia estados unidos en algunos lugares se ve la
reagrupación de los pueblos como es el caso en California con organizaciones
como FIOB, Frente Indígena de Organizaciones Binacionales donde se agrupan
Mixtecos, Zapotecos, y otros pueblos desplazados y que se aglutinan en
diferentes ciudades para luchar en conjunto en ambos lados de la frontera.
Aquí
en Phoenix hay grandes poblaciones de pueblos Maya, Purepecha, y hablantes del
Nahuatl que aun guardan algunas de sus tradiciones y se reúnen como familias
desplazadas.
A petición del Alcalde Gordon se sumaron a las protestas mas con la intención de suavizarlas que con la intención de salvar al pueblo. Ahora son ellos los que salen en libros como los salvadores del pueblo sin mencionar que fueron los jornaleros Macehualli los que se enfrentaron por años a los Minutemen, a los Nazis, en guerras económicas, físicas, e espirituales.
A los que ahora se les adjudica como heroes solo atendían a la hora de los medios de comunicación y de la foto para dar su declaración de solidaridad.
El reciente libro por Terry Greene Sterling y Jude Joffe-Block realza
individuos pero le falta el análisis desde la perspectiva de un Jesus Viezcas
que sembraba maíz y calabacitas en el Centro Macehualli aun cuando los racistas
se las quemaban con herbicidas. Y que tuvo su ultima ceremonia en el ataúd
frente a la capilla del Centro Macehualli. La perspectiva del musico compositor
jornalero Antonio (Tony Lake) Laguna con su “Canto Macehualli.”
La perspectiva
de Don Marcelino, jornalero Chiapaneco que les dijo a los jornaleros, “si nos
van a deportar que nos deporten por algo” y lanzo la huelga contra la mueblería
Pruitts hasta sacar Arpaio.”
Salvador Reza
















